Me asusta la sombra de mis alas,
el olor de las estrellas y el mar.
Voy a renovar mi inventario
y dejar que la primavera se apodere de mi.
Estoy harto del frío del invierno
y de las brasas de mis infiernos.
Aquest blog és un espai on trobareu escrits diversos, paraules i frases perdudes i els pensaments més interns del propi autor.
Me asusta la sombra de mis alas,
el olor de las estrellas y el mar.
Voy a renovar mi inventario
y dejar que la primavera se apodere de mi.
Estoy harto del frío del invierno
y de las brasas de mis infiernos.
Al fin consigo desplegar mis alas,
mis inviernos empiezan a florecer.
Ya sea vuelo o sea inercia
sigo un rumbo indeterminado hacia delante.
Quedan lejos mis infiernos,
juramentos que hago en testamento
mirando de reojo al pasado
y las sombras que siempre quieren alcanzar.
Qué bonito mirar tu cara oculta,
sumergida en tupido velo del cielo
y abrazando cada instante de tranquilidad.
Simpatizo en tu descanso,
noches en vela surcando el mar y danzando
con un oleaje que hace que las heridas vuelvan a emerger.
La noche me mece lentamente,
poco a poco voy cayendo rendido a sus brazos.
Decido cambiar mi plumaje a críptico
y adaptarme a la situación.
Presiento el tiempo cambiante,
me abrigo y me acurruco en su menguante,
voy a esculpir cada palabra a fuego
en los recovecos de mi piel.
Anochece poco a poco.
En el crepúsculo del umbral
reposo en mi camino,
se ha hecho largo el revolotear.
Circunvalar sobre campos yermos
esperando a que todo oscurezca.
Preparado para aceptar y
conjurar pactos y engaños con la luna.
Pájaro desorientado
surcando el cielo de sus infiernos.
Las alas se emborronan en plumaje
que muda en ausencia de dimorfismo.
Quién pudiera volar cerca del Sol
sin quemarse las alas.
Después de tantas estaciones,
se hace duro aletear.
Quién pudiera alzar la vista al cielo,
marcando un objetivo a llegar.
Surcar la espuma de las nubes
y acariciar la eternidad,
sin miedo del último acto,
la caída a los infiernos.
Sobran las palabras,
pasaremos de ser pájaros enjaulados
a pájaros desbocados por la furia y la rabia.
Solo quedará el aletear de libertad
de instantes futuros sin olvidar el pasado,
esas aves carroñeras quedarán disecadas
por sus propios errores e incongruencias.
Abrazados en la ignorancia
pasamos a menudo el calendario,
sin pensar demasiado en el ecosistema
corrosivo que creamos como sociedad.
Me desprendo de despojos,
me destapo la venda de los ojos
y continúo caminando a tientas.
Sin embargo, abro la boca sin tapujos y escribo.
Estoy cansado de perder la vista en el horizonte
sin observar todo lo que nos rodea.
Liberaré los pájaros de los alambres de espino,
cicatrizaré las heridas y supuraré el dolor.
Abriré por fin la botella
y desalmaré los versos prohibidos.
Van secando las heridas del pasado,
el oleaje recuerda el movimiento preferido,
sin prisa pero sin pausa,
observando el aletear de pájaros sobre el mar.
Cicatrizando mi desgarrada alma
voy siguiendo el camino marcado.
Con los ojos vendados entre otoños y primaveras
helado en veranos, fundido en inviernos.
Adentrarme en la espuma,
granular mis pensamientos,
tal como ave fénix,
resurgiendo de las cenizas.
Dejaremos paso a esos versos
que un día me dejaron cerca del mar,
olvidando historias ya pasadas
y que el tiempo me ruborizan al visitar..
Volveré a sentarme en la arena del mar,
observando el horizonte,
observando a ningún lugar,
cambiando el lenguaje entre solsticios y equinoccios
Voy a desgarrar mis adentros,
a liberar mi mente de cualquier pensamiento.
Volar libremente encadenado a mi sien.
Buscar a tientas sin remover el pasado,
sentir el aire acariciar mi piel
al despojarme de esos grilletes.
Voltear el horizonte,
movimiento entrópico armónico
que genera el aletear de pájaros desalmados.