Van secando las heridas del pasado,
el oleaje recuerda el movimiento preferido,
sin prisa pero sin pausa,
observando el aletear de pájaros sobre el mar.
Cicatrizando mi desgarrada alma
voy siguiendo el camino marcado.
Con los ojos vendados entre otoños y primaveras
helado en veranos, fundido en inviernos.
Adentrarme en la espuma,
granular mis pensamientos,
tal como ave fénix,
resurgiendo de las cenizas.
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