La despedida es el umbral del cielo y la esencia del infierno

divendres, 15 de maig del 2026

V. La lluna (2011)

 


Qué bonito mirar tu cara oculta, 

sumergida en tupido velo del cielo 

y abrazando cada instante de tranquilidad. 


Simpatizo en tu descanso, 

noches en vela surcando el mar y danzando 

con un oleaje que hace que las heridas vuelvan a emerger.



divendres, 1 de maig del 2026

V. La lluna (2011)

 


La noche me mece lentamente, 

poco a poco voy cayendo rendido a sus brazos. 

Decido cambiar mi plumaje a críptico 

y adaptarme a la situación. 


Presiento el tiempo cambiante, 

me abrigo y me acurruco en su menguante, 

voy a esculpir cada palabra a fuego 

en los recovecos de mi piel.



dijous, 30 d’abril del 2026

IV. Del cel a l'infern (2011)

 


Anochece poco a poco. 

En el crepúsculo del umbral 

reposo en mi camino, 

se ha hecho largo el revolotear. 


Circunvalar sobre campos yermos 

esperando a que todo oscurezca. 

Preparado para aceptar y 

conjurar pactos y engaños con la luna.



dimecres, 15 d’abril del 2026

IV. Del cel a l'infern

 


Pájaro desorientado 

surcando el cielo de sus infiernos. 

Las alas se emborronan en plumaje 

que muda en ausencia de dimorfismo.



dimecres, 1 d’abril del 2026

IV. Del cel a l'infern (2010)

 


Quién pudiera volar cerca del Sol 

sin quemarse las alas. 

Después de tantas estaciones, 

se hace duro aletear. 


Quién pudiera alzar la vista al cielo, 

marcando un objetivo a llegar. 

Surcar la espuma de las nubes 

y acariciar la eternidad, 


sin miedo del último acto, 

la caída a los infiernos.



diumenge, 15 de març del 2026

III. Versos prohibits (2020)

 


Sobran las palabras, 

pasaremos de ser pájaros enjaulados 

a pájaros desbocados por la furia y la rabia. 


Solo quedará el aletear de libertad 

de instantes futuros sin olvidar el pasado, 

esas aves carroñeras quedarán disecadas 


por sus propios errores e incongruencias.



diumenge, 1 de març del 2026

III. Versos prohibits (2010)

 


Abrazados en la ignorancia 

pasamos a menudo el calendario, 

sin pensar demasiado en el ecosistema 

corrosivo que creamos como sociedad.