Solo querría saber como estás, abrazarte y despedirme.
Aquest blog és un espai on trobareu escrits diversos, paraules i frases perdudes i els pensaments més interns del propi autor.
Siempre soledad
Inercia,
avanzar solo por inercia,
como si existiera un impulso invisible en el vacío,
como si los latidos no acelerasen cansados de escapar.
Como si todo aquello no fuese imperecedero,
invisible, impalpable, inexistente.
Falta de coherencia ... y rodeado de gente.
Camino inclinado hacia delante.
Será que hago reverencias al paso del tiempo y yo sin verlo pasar.
Me miras, te miro, no hay más espacio a las pupilas y aún así,
no encontramos la salida fuera de la piel.
Tú me proteges, yo te cargo
Nadie, nadie será capaz de entender esto.
Puede que incluso nosotras no podamos,
Tenemos más química juntas que en la caravana de Breaking Bad
y aún así tenemos que evitar la reacción.
Creo que nos llevaremos una parte nuestra siempre,
es probable que el tiempo no nos lo perdone ,
y eso, me dolerá toda la vida, toda.
Eres, has sido y tengo miedo de que seas
esa pieza que hace que todo engrandezca, valga la ironía.
Y como dijimos, tu me proteges, yo te cargo,
así que acepto tu decisión para proteger, ya cargaremos con ello.
Y como eres esa persona, todo lo demás me lo llevaré a la hoguera.
La marea fue tan fuerte que nos arrastró su gravedad,
fuimos tan ingenuas de dejarnos fluir sin que el color de la bandera importara.
Jugaremos a ser dos desconocidos y aunque nunca llegamos a colisionar
la adherencia fue tan grande que nos llevamos parte nuestra con nosotras.
A ti te gustaba restaurar y a mi cuidar.
Pedíamos a gritos lo que necesitaba nuestro interior
y callábamos en nuestro exterior.
El eco de tu voz
Camino con los pies descalzos
agrietados por la prisa de ahuyentar a los fantasmas tras de mi.
Resuena fuerte un ruido sordo de huella intensa y decadente
que me atormenta en cada esquina de mi ser.
Y en las calles, desgastadas, desgarradas,
aún retumba el eco de tu voz.
Las pisadas van a tempo con el viento
que abanica con la luna tu sabor y yo tan ausente de la brisa.
Navego con la ropa puesta
observando el horizonte cada vez más difuso y presente.
Retumba la ola estridente que me abruma y hace tenue
toda la niebla pasada y las huellas junto a mi.
El salitre, de las costas de tu cuerpo,
se disipa al vencer la gravedad.
La marea no me arrulla con la fuerza,
el horizonte se divisa por atrás y los ecos, quedan mudos en la nada.